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domingo, 14 de septiembre de 2008

Aguja Dibona

Desde Ceüse nos fuimos al valle de la Berarde, en la zona de los Ecrins. Daban un día de buen tiempo y luego iba a empezar a entrar una borrasca que duraría por lo menos toda la semana, así que pensamos que era el momento de ir a escalar la Aguja Dibona.
Mirando en internet vimos por una foto de esta aguja y desde entonces teníamos claro que queríamos escalarla.

Se entiende por qué ¿no?.
Buscamos información y encontramos un montón de vías (equipadas, semiequipadas, más difíciles, más fáciles,...) que suben hasta la misma punta. Nos decidimos por escalar Visite obligatoire (6a+, 350m, equipada).
La aguja tiene una aproximación de unas 2-3, por un camino bien marcado y bonito y decidimos subir a dormir al refugio Soreiller (2759m), que se encuentra al mismo pie de la aguja.


Empezamos a escalar cuando quedaba poco para que diese el sol en la pared (cara sureste), pues hacía fresquito.

La vía, a nuestro gusto, hace honor a su nombre. Nos pareció una escalada muy bonita y disfrutona, donde se intercalan largos de placa, acanaladuras, pequeños techitos,... sobre un granito magnífico.Eso si, el grado es obligado porque en los largos de placa hay que "escalar " entre seguros y lo guapo es que todos los largos son mantenidos sobre el 6a. Y del lugar, qué decir ¡espectacular!


Reseña de la vía de la guía Oisans nouveau Oisans sauvage. Jean Michel Cambon.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Strahlhorn

La última ascensión de este viaje queríamos hacerla al Dom, que con 4545 m es el pico más alto de Suiza, pero las previsiones no daban varios días de buen tiempo seguido y como tiene mucho desnivel y no hay teléfericos que te suban, hay que hacerlo en varias jornadas. Decidimos entonces subir al Strahlhorn (4190m), evitándonos también el teleférico subiendo la tarde anterior al refugio de Britannia (3030m), que vaya cuestón que tiene!

Desde el refugio podíamos ver el pico, y estuvimos indagando la ruta.

Prontito por la mañana empezamos la caminata hacia la cumbre, pasando por el primer glaciar todavía de noche. El segundo glaciar era largísimo, pues al principio subía poco a poco, sin mucha pendiente, así que hasta que llegamos al collado que encamina la arista hacia la cumbre se nos hizo más largo que un día sin pan.


La cima era estrechísima, y no cabíamos todos. Entramos en fila india, nos hicimos la foto de rigor, dimos media vuelta y salimos otra vez en fila. Tampoco estuvimos mucho tiempo porque hacía un viento horrible. Vamos, que menos mal que yo iba entre dos hombretones, que sino igual salgo volando...


Ahora tocaba bajar, volver a pasar por todo el campo de grietas, que empezaba a estar ya un poco mal, recorrer el largísimo camino hasta el refugio y de aquí seguir para abajo hacia el pueblo.
Ya se nos acaba el viaje, al día siguiente daban lluvia todo el día, y no íbamos a poder hacer nada más, así que decidimos volvernos. Nos levantamos sin prisa y nos homenajeamos con un buen desayuno, para no perder el ritmo que llevábamos en cada cena.

lunes, 18 de agosto de 2008

Alphubel

El Aphubel ( 4206 m) fue el segundo cuatromil que subimos, salimos desde el "metro alpin" que te deja en la parte superior de las pistas de esqui de Saas-fee, donde se encontraban entranando varios equipos de esqui de diferentes paises.

Una aproximación comoda por la parte alta del glaciar nos deja en una cresta de roca muy bonita por la que progresamos con los crampones puestos hasta la parte alta de la misma que forma el pico Feechopf(3888 m).



La vista desde la parte alta de la cresta nos debaja ver la bajada que nos llevaria a la arista de nieve que marcaba el camino hacia la cumbre.

Fue una ascensión muy bonita por el ambientillo que daba la escalada y la arista, las nubes del valle de Zermat nos dejaron ver un poquito del Cervino con su impresionante cara norte.

Foto en la cumbre y comienza el descenso por el mismo camino...


Al día siguiente hizo malo, así que nos dimos una vuelta por el valle y descubrimos un barranco qe tenía montada una ferrata bastante chula, con puentes, rápeles, cuevas... ¡cómo se lo montan estos suizos! pero lo mejor es que había una pequeña escuelilla de escalada, así que después de comer fuimos un ratito a estirar el cuerpo y a pasar la tarde.